sábado, 1 de diciembre de 2018

Maternidad es una vocación. Un llamado de Dios

Hoy quiero publicar un articulo escrito por Rachel Jankovic, el cual fue publicado originalmente en Desiring God. Lo comparto porque Dios hablo profundamente a mi corazón a través de estas palabras y creo que tiene que ser compartido. 




"Hace unos años, cuando tenía cuatro hijos y cuando el mayor aún tenía tres, los cargué a todos para salir a caminar. Después de que la última taza de sorbetes hubiera encontrado un lugar y estuviéramos listos para irnos, mi hijo de dos años se volvió hacia mí y me dijo: "¡Guau! ¡Tienes las manos llenas!
Donde quiera que vayas, la gente quiere hablar sobre tus hijos. Por qué no deberías haberlos tenido, cómo podrías haberlos prevenido y por qué nunca harían lo que has hecho. Quieren asegurarse de que sabes que ya no estarás sonriendo cuando sean adolescentes. Todo esto en la tienda de comestibles, en todos lados, mientras tus hijos escuchan.
La verdad es que, hace años, antes de que naciera esta generación de madres, nuestra sociedad decidió dónde los niños figuraban en la lista de cosas importantes. Cuando el aborto fue legalizado, lo escribimos en ley.
Los niños están muy por debajo de la universidad. Por debajo del “viajar por el mundo”. Debajo de la posibilidad de salir por la noche a su antojo. Debajo de cuidar tu cuerpo en el gimnasio. Debajo de cualquier trabajo que pueda tener o espere obtener. De hecho, los niños califican por debajo de su deseo de sentarse y agarrarse los dedos de los pies, si eso es lo que quiere hacer. Debajo de todo. Los niños son lo último en lo que debes pasar tu tiempo.
 Si creciste en esta cultura, es muy difícil obtener una perspectiva bíblica sobre la maternidad, pensar como una mujer cristiana libre acerca de tu vida, tus hijos. ¿Cuánto hemos escuchado verdades parciales y medias mentiras? ¿Creemos que queremos tener hijos porque hay un impulso biológico, o el fantasma "fiebre por bebes"? ¿Estamos realmente en esto debido a la linda ropa pequeña y las oportunidades para tomar fotos? ¿La maternidad es un trabajo de fondo para aquellos que no pueden hacer más o para aquellos que están satisfechos con la monotonía? Si es así, ¿en qué estábamos pensando?
No es un hobby
La maternidad no es un pasatiempo; es una vocación. No coleccionas niños porque los encuentras más lindos que los sellos. No es algo que hacer para pasar el tiempo. Es para lo que Dios te dio tiempo.
Las madres cristianas llevan a sus hijos en territorio hostil. Cuando estás en público con ellos, estás de pie y defendiendo los objetos de aversión cultural. Usted está testificando públicamente que valora lo que Dios valora y que se niega a valorar lo que el mundo valora. Te paras con los indefensos y ante los necesitados. Representas todo lo que nuestra cultura odia, porque representas dar tu vida por otra, y dar la vida por otra representa el evangelio.
Nuestra cultura simplemente teme a la muerte. Dejar tu propia vida, de cualquier manera, es aterrador. Curiosamente, es ese miedo el que impulsa a la industria del aborto: el miedo de que tus sueños se mueran, de que tu futuro muera, de que tu libertad muera, y de intentar escapar de esa muerte corriendo hacia los brazos de la muerte.
Pero un cristiano debe tener un paradigma diferente. Deberíamos correr hacia la cruz. A muerte. Así que, deja tus planes para ti mismo. Establece tu futuro.  Deja tu deseo de ser reconocido. Abandona la inquietud que sientes por tus hijos. Abandona el deseo de tu casa perfectamente limpia. Deja tus quejas sobre la vida que estás viviendo. Deja la vida imaginaria que podrías haber tenido por ti mismo. Déjalo ir.

“Debemos imitar a Dios y deleitarnos en nuestros hijos”.
La muerte a ti mismo no es el final de la historia. Nosotros, de todas las personas, debemos saber qué sigue a la muerte. La vida cristiana es vida de resurrección, vida que no puede ser contenida por la muerte, el tipo de vida que solo es posible cuando has estado en la cruz y de regreso.
La Biblia es clara sobre el valor de los niños. Jesús los amó, y se nos manda amarlos, criarlos en la crianza del Señor. Debemos imitar a Dios y dar alegría a nuestros hijos.
La pregunta aquí no es si estás representando el evangelio; Es cómo lo estás representando. ¿Has entregado tu vida a tus hijos con resentimiento? ¿Cuenta usted todo lo que hace por ellos como un préstamo por el cual registra las deudas? ¿O les das la vida como Dios nos la dio: libremente sin condiciones?
No es suficiente fingir. Podrías engañar a algunas personas. Esa persona que está en la fila en la tienda podría creerlo cuando usted dibuja una sonrisa falsa, pero sus hijos no lo harán. Ellos saben exactamente dónde están parados contigo. Ellos saben las cosas que calificas por encima de ellos. Saben todo lo que te resentis contra ellos. Saben que falsificaste una respuesta alegre a esa dama, solo para susurrar amenazas o ladrarlas en el auto.
Los niños saben la diferencia entre una madre que está salvando apariencias a un extraño y una madre que defiende su vida y su valía con su sonrisa, su amor y su lealtad absoluta.
Cuando mi niña me dijo: “¡Tus manos están llenas!” Estaba tan agradecida que ya sabía cuál sería mi respuesta. Fue el mismo que siempre di: "Sí, están llenos de cosas buenas".
Vive el evangelio en las cosas que nadie ve. Sacrifica por tus hijos en lugares que solo ellos conocerán. Pon su valor por delante del tuyo. Tu testimonio del evangelio en los pequeños detalles de tu vida es más valioso para ellos de lo que puedes imaginar. Si les hablas el evangelio, pero vives para ti mismo, nunca lo creerán. Da tu vida por la de ellos todos los días, con alegría. Abandona la mezquindad. Abandona el alboroto. Deja el resentimiento sobre los platos sucios, sobre la ropa, sobre cómo nadie sabe lo duro que trabajas.
Deja de aferrarte a ti mismo y aférrate a la cruz. Hay más alegría, más vida y más risa al otro lado de la muerte de la que puedes llevar solo."  

(derechos de imagen a "Aviva nuestros Corazones")

martes, 30 de octubre de 2018

Poderoso Tip para desenfocarnos de la ansiedad


La sanidad viene cuando nos enfocamos en otros. Esto es una acción intencional. Cada uno elige donde dirigir su enfoque. (nótese que dije “intencional” y “elegir”)
Una vez que empezamos a lidiar con ansiedad diariamente, empezamos a enfocarnos solo en la incomodidad y malestar que sentimos, pero cuando empezamos a expandir nuestro enfoque en otros, el malestar cesa.
Cuando estoy en medio de un día muy ansioso, el último lugar donde quiero estar es en la iglesia. Asi que no es sorprendente que cada domingo desde temprano la ansiedad me consumía solo por el hecho de saber que tenía que ir a la iglesia. Las veces que iba a pesar de cómo me sentía, alentada por mi marido, mis síntomas se hacían muy fuertes, y me era imposible concentrarme, solo quería salir corriendo y a veces lo hacía. No podía ver más allá de mi burbuja de ansiedad.
Después de un largo tiempo, me di cuenta que cuando mi mente está en alguien más, me tomo un descanso de mi misma. Así que empecé a extender mi mirada a otros, y enfocarme más allá de mi problema. Comencé a asistir a las reuniones de jóvenes adultos, escuchaba palabra de Dios y participaba de proyectos que se presentaban en el grupo sobre ayudar a otros, y servir a Dios, de a poco fui saliendo de mi zona de confort y de mi burbuja.
Estudios demuestran que ayudar a otros disminuye los niveles de stress en el cerebro. Los que ayudan más, obtienen mayor disminución de stress. Ansiedad es stress en el cerebro y en el cuerpo.
La palabra de Dios dice en Hechos 20: 35 Con mi ejemplo les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir” (NVI)
Asi que cuando te encuentres estancado en vos mismo, en la desesperación de la ansiedad que toma control no solo de tu mente, sino de tu cuerpo, toma la decisión de elegir cambiar tu enfoque, dirigiéndolo a otros. No es fácil, pero si no peleamos por nuestra salud mental y liberación, nadie lo va a hacer por nosotros. Todo lo puedo en Cristo, El me fortalece y me da Su gracia para toda buena obra. Decidí dejar de sentir lastima por vos mismo y ELEGÍ creer a Dios. En una decisión, que no se basa en lo que sentís, sino en lo que sabes que es verdad. Su palabra es verdad. Siempre hay alguien que necesita tu ayuda, extiende una mano y vas a ver que de a poco, tu forma de ver las cosas cambia. Dios es fiel para mostrarte y guiarte.

lunes, 22 de octubre de 2018

La presencia de sufrimiento no significa la ausencia de Dios


Durante mucho tiempo sentía que Dios me debía algo por mi fe en El. Que en mis experiencias de dolor El debía entrar y salvarme de la situación en la que no quería estar, y con ese orgullo en mi corazón, muchas veces cuando Dios no contestaba de inmediato sentía que no me amaba, o no se preocupaba lo suficiente por mí, y así el enemigo me convenció a través de mis pensamientos que no era suficiente, y que nunca iba a salir adelante.

Pero Dios en su fidelidad, me mostro lo contrario.

El promete en Deuteronomio 31:6 nunca abandonarnos, asique si nos sentimos lejos de Dios es porque en el camino dejamos que nuestros corazones pierdan esperanza y nos alejamos. Es tiempo de dejar de vivir en la amargura de tu situación y de tratar de tener el control con tus propias fuerzas, porque Dios quiere estar con vos en el proceso. Muchas veces la voluntad de Dios no es sacar el problema de nuestra vida, sino enseñarnos como volvernos a Él en vez de confiar en nosotros mismos, a confiar en El en medio de la desesperación y caminar de su mano mientras pasamos por la tormenta. Mientras más nos entregamos a él en los momentos difíciles, mas vamos a experimentar su entrega a nosotros, su consuelo, y al estar en intimidad con el cuándo nadie más esta, cuando nadie más ve, cuando nadie más entiende, Dios se convierte en tu todo; y cuando Dios es todo lo que tenes, te das cuenta que es todo lo que necesitas. tu fe crece, y esa es la clase de fe que Dios quiere hacer crecer dentro tuyo.

La mayoría de las veces en que te encontras mucho tiempo pidiéndole a Dios por lo mismo, es porque Él está más interesado en cambiarte a vos en la circunstancia. Tu carácter, integridad, tu convicción y fuerza interior es lo que más importa porque son cualidades que te van a llevar a la eternidad y con las que vas a levantar el nombre de Dios en alto. Mientras te mantengas firme en tu posición, la sabiduría, la fuerza, la madurez que crece en los tiempos de dolor son cosas que vas a necesitar para el propósito que Dios tiene con tu vida, para lo que te llama a hacer. Él quiere que sus hijos sean fuertes, resilientes, sin miedo, determinados, vencedores; cosas que se adquieren en el campo de entrenamiento de la vida, nuestros desiertos. Quiero que estés convencido de que hay propósito en tu dolor, El está obrando ahí mismo donde estas. No estás solo, Nunca lo vas a estar.

Romanos 8:18 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son dignas de comparar con la gloria que en nosotros ha de ser manifestada.