La sanidad viene cuando nos enfocamos en otros. Esto es una acción
intencional. Cada uno elige donde dirigir su enfoque. (nótese que dije “intencional”
y “elegir”)
Una vez que empezamos a lidiar con ansiedad diariamente, empezamos
a enfocarnos solo en la incomodidad y malestar que sentimos, pero cuando
empezamos a expandir nuestro enfoque en otros, el malestar cesa.
Cuando estoy en medio de un día muy ansioso, el último lugar
donde quiero estar es en la iglesia. Asi que no es sorprendente que cada domingo
desde temprano la ansiedad me consumía solo por el hecho de saber que tenía que
ir a la iglesia. Las veces que iba a pesar de cómo me sentía, alentada por mi
marido, mis síntomas se hacían muy fuertes, y me era imposible concentrarme,
solo quería salir corriendo y a veces lo hacía. No podía ver más allá de mi
burbuja de ansiedad.
Después de un largo tiempo, me di cuenta que cuando mi mente
está en alguien más, me tomo un descanso de mi misma. Así que empecé a extender
mi mirada a otros, y enfocarme más allá de mi problema. Comencé a asistir a las
reuniones de jóvenes adultos, escuchaba palabra de Dios y participaba de
proyectos que se presentaban en el grupo sobre ayudar a otros, y servir a Dios,
de a poco fui saliendo de mi zona de confort y de mi burbuja.
Estudios demuestran que ayudar a otros disminuye los niveles
de stress en el cerebro. Los que ayudan más, obtienen mayor disminución de
stress. Ansiedad es stress en el cerebro y en el cuerpo.
La palabra de Dios dice en Hechos 20: 35 Con mi ejemplo
les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados,
recordando las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir”
(NVI)
Asi que cuando te encuentres estancado en vos mismo, en la desesperación
de la ansiedad que toma control no solo de tu mente, sino de tu cuerpo, toma la
decisión de elegir cambiar tu enfoque, dirigiéndolo a otros. No es fácil, pero
si no peleamos por nuestra salud mental y liberación, nadie lo va a hacer por
nosotros. Todo lo puedo en Cristo, El me fortalece y me da Su gracia para toda
buena obra. Decidí dejar de sentir lastima por vos mismo y ELEGÍ creer a Dios.
En una decisión, que no se basa en lo que sentís, sino en lo que sabes que es
verdad. Su palabra es verdad. Siempre hay alguien que necesita tu ayuda, extiende
una mano y vas a ver que de a poco, tu forma de ver las cosas cambia. Dios es
fiel para mostrarte y guiarte.
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