Durante mucho tiempo sentía que Dios me debía algo por mi fe
en El. Que en mis experiencias de dolor El debía entrar y salvarme de la situación
en la que no quería estar, y con ese orgullo en mi corazón, muchas veces cuando
Dios no contestaba de inmediato sentía que no me amaba, o no se preocupaba lo
suficiente por mí, y así el enemigo me convenció a través de mis pensamientos
que no era suficiente, y que nunca iba a salir adelante.
Pero Dios en su fidelidad, me mostro lo contrario.
El promete en Deuteronomio 31:6 nunca abandonarnos, asique
si nos sentimos lejos de Dios es porque en el camino dejamos que nuestros
corazones pierdan esperanza y nos alejamos. Es tiempo de dejar de vivir en la
amargura de tu situación y de tratar de tener el control con tus propias
fuerzas, porque Dios quiere estar con vos en el proceso. Muchas veces la
voluntad de Dios no es sacar el problema de nuestra vida, sino enseñarnos como
volvernos a Él en vez de confiar en nosotros mismos, a confiar en El en medio
de la desesperación y caminar de su mano mientras pasamos por la tormenta.
Mientras más nos entregamos a él en los momentos difíciles, mas vamos a
experimentar su entrega a nosotros, su consuelo, y al estar en intimidad con el
cuándo nadie más esta, cuando nadie más ve, cuando nadie más entiende, Dios se
convierte en tu todo; y cuando Dios es todo lo que tenes, te das cuenta que es
todo lo que necesitas. tu fe crece, y esa es la clase de fe que Dios quiere
hacer crecer dentro tuyo.
La mayoría de las veces en que te encontras mucho tiempo pidiéndole
a Dios por lo mismo, es porque Él está más interesado en cambiarte a vos en la
circunstancia. Tu carácter, integridad, tu convicción y fuerza interior es lo
que más importa porque son cualidades que te van a llevar a la eternidad y con
las que vas a levantar el nombre de Dios en alto. Mientras te mantengas firme
en tu posición, la sabiduría, la fuerza, la madurez que crece en los tiempos de
dolor son cosas que vas a necesitar para el propósito que Dios tiene con tu
vida, para lo que te llama a hacer. Él quiere que sus hijos sean fuertes,
resilientes, sin miedo, determinados, vencedores; cosas que se adquieren en el
campo de entrenamiento de la vida, nuestros desiertos. Quiero que estés
convencido de que hay propósito en tu dolor, El está obrando ahí mismo donde
estas. No estás solo, Nunca lo vas a estar.
Romanos 8:18 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son dignas de comparar con la gloria que en nosotros ha de ser manifestada.

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