lunes, 22 de octubre de 2018

La presencia de sufrimiento no significa la ausencia de Dios


Durante mucho tiempo sentía que Dios me debía algo por mi fe en El. Que en mis experiencias de dolor El debía entrar y salvarme de la situación en la que no quería estar, y con ese orgullo en mi corazón, muchas veces cuando Dios no contestaba de inmediato sentía que no me amaba, o no se preocupaba lo suficiente por mí, y así el enemigo me convenció a través de mis pensamientos que no era suficiente, y que nunca iba a salir adelante.

Pero Dios en su fidelidad, me mostro lo contrario.

El promete en Deuteronomio 31:6 nunca abandonarnos, asique si nos sentimos lejos de Dios es porque en el camino dejamos que nuestros corazones pierdan esperanza y nos alejamos. Es tiempo de dejar de vivir en la amargura de tu situación y de tratar de tener el control con tus propias fuerzas, porque Dios quiere estar con vos en el proceso. Muchas veces la voluntad de Dios no es sacar el problema de nuestra vida, sino enseñarnos como volvernos a Él en vez de confiar en nosotros mismos, a confiar en El en medio de la desesperación y caminar de su mano mientras pasamos por la tormenta. Mientras más nos entregamos a él en los momentos difíciles, mas vamos a experimentar su entrega a nosotros, su consuelo, y al estar en intimidad con el cuándo nadie más esta, cuando nadie más ve, cuando nadie más entiende, Dios se convierte en tu todo; y cuando Dios es todo lo que tenes, te das cuenta que es todo lo que necesitas. tu fe crece, y esa es la clase de fe que Dios quiere hacer crecer dentro tuyo.

La mayoría de las veces en que te encontras mucho tiempo pidiéndole a Dios por lo mismo, es porque Él está más interesado en cambiarte a vos en la circunstancia. Tu carácter, integridad, tu convicción y fuerza interior es lo que más importa porque son cualidades que te van a llevar a la eternidad y con las que vas a levantar el nombre de Dios en alto. Mientras te mantengas firme en tu posición, la sabiduría, la fuerza, la madurez que crece en los tiempos de dolor son cosas que vas a necesitar para el propósito que Dios tiene con tu vida, para lo que te llama a hacer. Él quiere que sus hijos sean fuertes, resilientes, sin miedo, determinados, vencedores; cosas que se adquieren en el campo de entrenamiento de la vida, nuestros desiertos. Quiero que estés convencido de que hay propósito en tu dolor, El está obrando ahí mismo donde estas. No estás solo, Nunca lo vas a estar.

Romanos 8:18 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son dignas de comparar con la gloria que en nosotros ha de ser manifestada.
 


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