"Pero Dios muestra su amor por nosotros en que, cuando aún éramos pecadores, Cristo murió por nosotros." Romanos 5:8
"En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados." 1 Juan 4:10
Vivimos en un mundo caído, en un mundo reinado por la maldad y el pecado. El diablo tomó posesión de este mundo y los seres humanos que viven en él. Desde el principio el pecado nos separó de Dios, desde el momento en que nacemos el pecado nos separa de Dios porque nuestra humanidad es pecaminosa, y a medida que crecemos vamos pasando por diferentes situaciones en las que no podemos evitar preguntarnos ¿Por qué me pasa esto a mi?
Cuando Dios nos creó, nos dió libre albeldrío, no somos sus marionetas, sino que nosotros decidimos por nosotros mismos lo que queremos hacer con nuestras vidas, así fué que en el principio Adán y Eva se separaron de Dios por medio del pecado, ya que si bien Él les dijo "de este árbol no coman", les dejó en sus manos la decisión de obedecer o no. Ellos eligieron desobedecer, y sufrieron las consecuencias por eso, las mismas que hoy en día vivimos nosotros tambíen. Desde ese momento, el pecado separó a la humanidad de Dios. La gente dejó de tener acceso a la presencia de Dios, y la paga del pecado era la muerte, la gente tenía que sacrificar un animal que simbolizaba la paga de sus pecados para acercarse a Dios, no había libre acceso a Él.
Esto cambió completamente cuando Dios envía a su único hijo Jesus a nacer como hombre, vivir como hombre y MORIR como hombre, siendo santo y SIN pecado, Jesus murió por toda la humanidad llevándose el pecado de este mundo a la cruz en la que murió entregándose a ella por voluntad y por amor, sabiendo que la única manera de que la humanidad tuviera acceso a Dios de nuevo en este mundo, y acceso a la salvación eterna era si Él moría por todos ellos llevándose sus pecados con Él y justificándolos delante del Padre. Cuando Jesus resucitó al tercer día de haber sido crucificado, venció a la muerte, al pecado, y al plan que tenía el diablo para separar a la humanidad de Dios para siempre.
Ahora bien, Jesus murió por nosotros, para que tengamos la oportunidad de ser salvos si así lo queremos. Esto quiere decir, que como seres humanos, aún tenemos el libre albedrío, el poder de decidir por nosotros mismos, Dios no nos va a obligar a nada, nos va a dar la elección de creer en Él, de aceptar el sacrificio de Jesus como nuestra salvación, de elegir vivir de acuerdo a su palabra, de tomar el perdón y la sanidad que viene con recibir Su perfecto amor, sabiendo que aunque NO lo merecíamos, Jesus murió para que podamos decidir seguirlo, y con esa decisión vivir nuestra vida de la mano del Dios que nos ama y que todo lo puede, y que mientras caminemos en esta vida tener la certeza de que Su amor no falla, y que en cada paso Él va a sostener nuestra mano y guiarnos para vivir de una manera que nos de paz, alegría, y esperanza, sin importar la circunstancia que vivamos.
Así como hay gente que cree en Dios y vive de acuerdo a su palabra, también hay gente que decide no creer, y deciden no seguirlo. Decidimos como vivir, pero cuando llega el momento de aceptar las consecuencias de esas decisiones, muchas personas no se hacen cargo. Con esto me refiero a que cuando a una persona agnóstica o atea (alquien que decide no creer, no seguir a Dios), se le menciona el evangelio, ellos lo rechazan con la muy conocida frase: "Si Dios existe, por qué hay tanta maldad en el mundo? Por qué hay hambre? muerte? sufrimiento? Por qué tuve que sufrir ésto o aquello?" la lista de preguntas que empiezan con el Por qué? es interminable, y en cierto modo hay cristianos que a menudo se encuentran diciendo estas palabras también, definitivamente tengo que admitir que yo lo he hecho en algún que otro punto en mi vida. Lo que quiero compartir en estos párrafos en la respuesta que Dios me dio a mi personalmente.
Como ya he comentado, el pecado nos separó de Dios, pero por generaciones la humanidad pecó y sigue haciéndolo, aunque ahora por medio de Jesus tenemos acceso al perdón de nuestros pecados y la justificación, eso no quita que el pecado trae consecuencias. Quiero dar un ejemplo antes de seguir; Mi madre sufrió todo tipo de abusos, abandono, violencia, mucho dolor en su niñez y hasta que fué entrando en la adultez, todo ese daño a manos de otras personas, ella no hizo nada para merecer algo de eso, sin embargo le pasó. Ese daño fué resultado del pecado de otras personas, personas que eligieron no creer en Dios ni vivir bajo sus mandamientos, porque así funciona el libre albedrío, cada uno decide que hacer cada momento de su vida, hay muchos que deciden hacer maldad, que deciden no amar, que deciden dañar, y lamentablemente cada decisión trae consigo una consecuencia. No es justo que estas personas que deciden lastimar lo hagan a inocentes como niños o a quienes no pueden defenderse, pero así es como funciona el libre albedrío en la humanidad. La maldad es resultado del pecado de personas que no conocen a Dios, lastiman inocentes y causan estragos en el mundo, pero Dios no puede intervenir a menos que se le invite a intervenir personalmente, porque Él no nos obliga a nada! Repito, NOSOTROS DEBEMOS CREERLE E INVITARLO A NUESTRAS VIDAS; ÉL NO VA A FORZAR SU ENTRADA EN NUESTRO CORAZÓN!!! Si vivimos como personas agnósticas o ateas, no podemos esperar que Dios nos "libre" de la maldad de este mundo, porque no funciona así. Solo tenemos acceso a Dios cuando aceptamos a Jesus en nuestras vidas, cuando aceptamos el sacrificio de la cruz y lo invitamos a vivir en nosotros y tomamos la decisión cada día de vivir una relación personal con Él, y de acuerdo a su palabra. En Juan 14:6 Jesus dice "Yo soy el camino, la verdad y la vida, NADIE viene al padre, si no es por mí" (énfasis mio) en Efesios 2:13 Pablo también lo recuerda "Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros, que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido acercados por la sangre de Cristo" Al aceptar a Jesus como nuestro salvador y quién nos creo el puente para ser llamados hijos de Dios, ahí pasamos a ser co-herederos con Él, hijos de Dios, y nada de este mundo se compara con el amor de Dios, ni el amor de un padre humano, o de una pareja o incluso el amor que nosotros tenemos por nuestros hijos es incomparable, diminuto, en comparación con el amor que Dios tiene por nosotros, Jesus es la prueba de eso. Entonces, ahora podemos ver que todo el dolor que pudimos pasar en nuestras vidas, Dios lo vió, Dios estuvo ahi, pero fuimos nosotros quienes no le permitimos actuar al no recibirlo en nuestras vidas e invitarlo a nuestro corazón. Dios no puede intervenir hasta que se lo pidamos con fé, convicción y verdad, porque cada cual DECIDE por su propia vida. El pecado y la maldad en el mundo no hace excepción de personas, ataca inocentes y a aquellos que no lo son, pero Dios esta siempre esperando que corramos a Él, que lo busquemos, que nos refugiemos bajo su abrazo, porque aunque el diablo esté destruyendo este mundo y reinando con maldad, no es más poderoso que Dios, y sabe que con los hijos de Dios no tiene acceso. Esa es nuestra esperanza, que aunque nuestros padres pecaron, nos lastimaron, nos heredaron maldiciones, un legado de dolor, o nuestros propios errores o la falta de conocimiento acerca de Dios nos trajo dolor como consecuencia, NO TENEMOS que vivir siempre así, se puede tener una nueva vida, el dolor puede desaparecer, la alegría, la paz y la esperanza están al alcance de nuestras manos si corremos a Dios, a sus brazos de amor, si aceptamos a Jesus como nuestro salvador y por medio de su sangre pedimos perdón por nuestros pecados y acceso a una relación con el Padre.
Y sabemos con certeza que a los que aman a Dios, TODAS las cosas le ayudan a bien (Romanos 8:28)
Nuestra vida no tiene que ser solo el resultado de nuestro dolor. Cuando somos el daño colateral de las decisiones de otros, aún eso puede ayudarnos para bien cuando somos hijos de Dios, Él sana, restaura, y hace nacer belleza de las cenizas, de nuestras cenizas. Es una certeza, no es un "tal vez", Él hace todas las cosas nuevas cuando entregamos sinceramente nuestro corazón a Él. Y desde los brazos de Dios ya no hay más "Por qué me pasó a mi?" porque aunque las dudas vengan, Su amor nos recuerda quienes somos en Él, y que aunque este mundo nos dió dolor, Él nos amó en la cruz de Jesus para que cuando decidamos correr a Él podamos dejar ese dolor atrás, darle propósito y tener una vida nueva, para que ese dolor no nos defina, no nos acompañe hasta nuestra muerte, y no nos quite la vida eterna que Jesus murió para darnos.
Dios quiere que lo elijamos, que tomemos la decisión por nosotros mismos de amarlo, seguirlo y recibir Su amor y la vida que como hijos de Dios podemos tener. Si las generaciones anteriores a vos en tu familia vivieron por el pecado y vos fuiste quien sufrió las consecuencias, o si tu dolor es resultado de la maldad de otros, HOY podes ponerle punto final a todo eso, al dolor, y también al legado de sufrimiento en tu familia, para que tus hijos, nietos, bisnietos hereden la gracia de Dios por medio tuyo, para que el dolor deje de tener pase libre en tu linea generacional. Pero como mencioné anteriormente, Dios no puede intervenir a menos que tomes la decisión de invitarlo a tu vida por medio de Jesus y todo lo que eso conlleva. Es solamente tu decisión. Y te aseguro, es la mejor decisión que jamás vas a tomar para tu vida y para tu familia. También te aseguro que nunca experimentaste un amor tan grande, incondicional e infinito como es Su amor. Él es amor.
Él te ama, está esperando.

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